III Jornada Anual de Riesgos 2025
De qué trata
Andrés Felipe Manrique, FRM, chief risk officer de Skandia Latam, expuso en la III Jornada Anual de Riesgos (septiembre de 2025) cómo combinar las métricas de riesgo absolutas y relativas para gestionar portafolios en un mercado cambiante.
Las 15 diapositivas definen las métricas absolutas (volatilidad, VaR y Expected Shortfall) y las relativas (tracking error, information ratio y beta), el papel del benchmark en la asignación estratégica de activos, cuándo usar cada tipo de métrica, la valoración a precios de mercado y los honorarios y comisiones de éxito, con un caso de la crisis de COVID de 2020.
Objetivos
- Distinguir qué responde cada tipo de métrica de riesgo: cuánta pérdida podemos esperar o si lo hacemos mejor que un referente.
- Explicar el papel de un buen benchmark y de la asignación estratégica de activos.
- Dar criterios para elegir métricas absolutas, relativas o combinadas.
Ideas clave
- Las métricas absolutas indican cuánta pérdida se puede esperar y las relativas indican si el gestor lo hace mejor que su benchmark.
- En marzo de 2020 el S&P 500 cayó 34 % y un portafolio pegado al índice, con tracking error de 1,2 %, cayó 33 %: el gestor fue exitoso en términos relativos, pero el cliente perdió un tercio de su capital.
- Un buen benchmark es representativo, replicable, invertible y consistente en el tiempo; uno malo genera incentivos perversos.
- Las métricas absolutas se recomiendan para solvencia y control de pérdidas (regulación prudencial); las relativas, para evaluar la habilidad del gestor y fijar comisiones; en mercados cambiantes lo ideal es combinarlas.
- La valoración a precios de mercado garantiza transparencia y evita acumular pérdidas ocultas, y las comisiones de éxito se definen contra un benchmark o una tasa mínima, con cláusulas de recuperación (clawback).
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