IV Jornada Anual de Riesgos 2026
De qué trata
Jorge Litvin, fundador y CEO de Safe-U, presentó en la IV Jornada Anual de Riesgos (17 de septiembre de 2026) las tres caras del riesgo de la inteligencia artificial en ciberseguridad: la amenaza que usa el atacante, el riesgo que nace dentro de la propia organización y la oportunidad de usarla para defender.
Las 38 diapositivas visibles (hay tres ocultas que no se incluyen) explican primero por qué el riesgo de IA es distinto: opacidad, autonomía, responsabilidad repartida, escala y velocidad, y resultados probabilísticos. Desde el lado del atacante, la IA baja la barrera de acceso, potencia a los expertos y multiplica la capacidad de ataque, y el criminal no espera la política, el presupuesto ni la aprobación de la organización. El segundo rostro es el interno: con ceros atacantes, ceros malware y ceros exploits, una IA con contexto incorrecto, acceso o autoridad excesivos, instrucciones ambiguas, memoria persistente o cadenas de agentes puede dañar a la empresa haciendo exactamente lo que tenía permitido. La presentación propone ver a la IA como un sistema que sabe, decide y actúa, y mira el Shadow AI no como un riesgo sino como la condición que habilita varios.
La tercera parte usa la IA para el bien: una escala de cinco etapas de madurez de la seguridad basada en IA, el consejo de no gastar en controles de IA sin saber qué riesgo se va a gestionar, el método AI.uda (descubrir, entender, decidir, habilitar, observar y ajustar), un ejemplo de inventario de usos, los marcos de gobierno (GDPR, principios de la OCDE, EU AI Act, NIST AI RMF e ISO/IEC 42001) y el paso de la supervisión humana a que el humano sea el ciclo. Termina con que la ciberseguridad no es un desafío tecnológico sino humano y de liderazgo.
Objetivos
- Explicar por qué el riesgo de IA es diferente (opacidad, autonomía, escala y resultados probabilísticos) y cómo lo aprovechan los atacantes.
- Mostrar el riesgo interno: sistemas de IA que, sin ningún atacante, hacen lo que tenían permitido y dañan, y el Shadow AI como condición que lo habilita.
- Dar un método para gobernar y madurar la seguridad basada en IA, con marcos de referencia y un inventario de usos.
Ideas clave
- Para el atacante, la IA baja la barrera de acceso, potencia las habilidades de los expertos y multiplica la capacidad de ataque: segmentar víctimas, buscar sistemas vulnerables, phishing, malware y suplantación de rostros y voces.
- El riesgo crece cuando la autonomía y los privilegios aumentan a la vez; no es lo mismo un chatbot que un agente autónomo con acceso a varios sistemas.
- Según la presentación, una de cada cinco organizaciones que sufrieron brechas las originó por Shadow AI, el uso de IA fuera de los mecanismos formales de gobierno.
- La madurez de la seguridad basada en IA tiene cinco etapas, de ad hoc a optimizada y adaptativa, y no conviene gastar en controles de IA sin saber qué riesgo se va a gestionar.
- Los marcos mencionados son GDPR, los principios de la OCDE, el EU AI Act, el NIST AI RMF y la norma ISO/IEC 42001, junto con la revisión de cada uso cada 90 días o ante un cambio de permisos o de modelo.
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